viernes, 26 de diciembre de 2008

PRIMERA OLEADA DE REGALOS.






Nochebuena al lado de la lumbre, cerca de una mesa con enorme mantel albo, con candelabros y velas que de momento no alumbran; un centro con unas bolas enormes, muy brillantes, sobre todo la roja que da ganas de tirarle un bocado y en la habitación contigua, niños y más niños que necesitan gritar para hacerse oir.
Una cena con todo tipo de lujo, los niños intranquilos han dejado de revolver las bandejas y esperan ansiosos, con el corazón a cien, que les entreguen sus primeros regalos. -"Es que mire, como pronto les comienzan las clases, que tengan tiempo a disfrutarlos".
Al poco, cajas que los niños abren nerviosos e incluso se equivocan al elegir el regalo. El padre que pone calma, aunque maldita le hacen caso.
Una vez en manos de sus propietarios, hay que mostrarlos. -" ¡Ay!, doña Andrea, lo más seguro es que a esta muñeca, haya que comprarle al menos un par de bragas". - "Para su precio, bien las podían traer...!. - ¿Se ha fijado en los pechos que tiene la Nancy?. -" Si, enormes, ya más bien ha dejado de ser muñeca"; -" pues un par de sujetadores no le irían mal". - " Para Reyes, para Reyes y que ahora vaya tirando...". "Me dejó admirada, si tiene más que usted¡ "; -"vaya coño, y que usted, quien le diera a estar alturas", - "mujer..... lo que se ve"...-" ¡Relleno!", termina doña Andrea fuera de sus casillas.
Todos tienen que separarse de la gran mesa, porque al Antolín, se le ha metido en la cabeza, poca cabeza que tiene el niño, en montar el scalestric alrededor del mueble y, entre que se equivoca con las vías a unir, y otras que las coloca torcidas, les darán las uvas. Su hermano, sin prisas y con calma, da una patada a lo hecho sin que se entere y, como era de esperar, comienza el follón.
Es Nochebuena; la discusión entre los mayores comienza. ¿Quienes le trajeron los regalos, los Reyes Magos o Papá Nöel?. El padre fuera de sus casillas se impone; -"en esta casa no entra Papá Nöel ni de coña, faltaría más". El abuelo interrumpe, -"pues hoy no es día de Reyes".-" Es, comenta el padre. Según las manuscritos hallados en el mar Muerto, que se repiten en los apócrifos del Antiguo Testamento, los Reyes Magos bien pudieron ser seis -esto se lo inventa-, y de ese modo, tres llegan en Nochebuena como anuncio y los otros en enero, tal como es su obligación".
Ante tal explicación, el abuelo, que trabajó en los ferrocarriles del estado, calla y otorga. El anterior orador, se ha inflado como el pavo que ha quedado casi entero sobre la mesa.
Los niños, benditos ellos, cabrones porque con cierta edad ya lo son, han comenzado a revolver y poner patas arriba, toda una sala en la que la madre suele planchar o leer, porque tienen que hacer túneles para que el trenecito de Quique pase. El tren da la vuelta en redondo formando una circunferencia; vuelva a pasar, a dar el giro de 360 grados y vuelta a pasar, hasta que Luisito, que tiene muy mala uva, le largue una patada que lo ponga patas arriba. - " ¿ Por qué lo has hecho? "-, - "Lo único que sabe hacer es dar vueltas"-.
Las niñas no. Las niñas, más modositas en otra habitación, sentadas sobre una alfombra, vistan y desvisten sus muñecas e incluso se cambian prendas. - "Para Reyes, me voy a pedir el novio de la Nancy"-. -"No te olvides de pedir también un par de sujetadores para la muñeca", dice la abuela que ha entrado en ese momento, mientras se observa la pechera. Nunca tuvo delantera, pero la ilusión, hizo que las gentes llegaran a la Luna. - "Y más, don José, que ya andan por Marte".
Llaman a la puerta, son los vecinos que en el dintel, esperan les permitan pasar. Traen una botella de sidra el Gaiteiro, que hace muy bien la digestión, ¿sabe usted?. Mujer, como ya hemos tomado champagne....
A la recién llegada no se le va de la cabeza de que fue cava, si no, ¿de donde?, tanto que presumen.
Los mayores, entonces, se ponen de acuerdo para echar una partida al Monopoly.
Llevan aproximadamente una hora comprando hoteles, vendiendo calles, comprando vías, vendiendo casas. Las fichas bien, pero que muy bien colocadas.
De repente, sin previo aviso, todo vuela por los aires. Antolín, que bajo la mesa lleva una hora intentando montar el scalestric, sin pensar en donde se hallaba, ha intentado debido al cansancio, ponerse de pie. Su dura cabeza a golpeado el plano de la mesa, las fichas han saltado, el padre que lanza un juramento, un brutal juramento, un fantástico juramento y por ello, la madre que se esconde, los abuelos que recogen los abrigos, los vecinos de puntillas abandonan el lugar y allí, en un instante, en un ùnico y puñetero instante, se ha terminado la Nochebuena.
Como si aquel juramento, fuera la espada de la paz del ángel, todos en sus respectivas camas. Ni tan siquiera las niñas, se han atrevido a pedir el beso de siempre a su madre.
Antolín, bajo las sábanas tiembla.

BOFETADAS