lunes, 2 de enero de 2012

NIÑO QUE HABLA CON DIOS.






Dios, ¿es cierto lo que dicen?,  que ahora estás aquí y cuando quieres, al instante, puedes estar en otro lugar sin gastar ni un dedal de gasolina. Lo veo muy bien pero a veces me da que no te enteras o no te quieres enterar. Supongo que eres demasiado mayor y es que, si tu hijo tiene poco más de dos mil años..., ¿cuántos años tienes tú?. ¿Qué la edad no se dice?.  Ya me lo imaginaba, para lo que os conviene bien que decís: ¡Calla niño, qué estás hablando con un mayor!, pero para otras cosas, calláis como callan las mujeres. Los años se llevan encima porque poco a poco  se nos amontonan sin darnos cuenta,  pero también te digo que se notan y tú no lo puedes ocultar con semejantes barbas y esa melena que envidiarían los más valiente leones del África negra y tus manos huesudas, también te descubren.  Pero bueno, a tu favor, esa mirada serena como la de mi abuelo cuando dormita en el rincón de la habitación que le han asignado, porque el resto de la casa la acaban de fregar. A mi abuelo siempre lo llevan de un lado para otro, como el pobre nunca protesta...
Hablo de tu edad  Dios, por una simple razón,  porque supongo que como el resto del mundo, al hacerte viejo, el oído también se te pierde, ¡no, no!, la oreja sigue ahi pegada y la tienes, lo otro es diferente. Me han dicho que también el cerebro va menguando, se achica porque las ideas marchan y tú, te apuesto la mejor peonza que tengo a que ya estás metido en esa cuesta porque los años, como dice mi vecina, las personas nos hacemos mayores porque "es ley de vida" y a cada momento repite la frase que es ley de vida.  Mi vecina es mayor también, pero dice mi madre, que cuando era joven ya decía lo de la ley de vida.  Seguramente que se le quedó pegada al interior del cerebro.
Dime Dios, que tanto viajas por el universo, ¿tanto te cuesta acercarte más a menudo al planeta Tierra en donde vivo?. ¿Qué lo ves todo?.  Menos lobos Caperucita que seguramente un principio de  cataratas  te debe estar haciendo daño y puede ser motivo de que algunas cosas no las aprecies tal como son.  No te enfades, no te enfades que los viejos siempre estáis refunfuñando.  Verás por que te lo digo:
Si lo puedes todo, ¿cómo has permitido que los Magos esos, que entran y salen de las casas -vete tu a saber lo que se llevan -no me han traído la bicicleta roja de dos ruedas que les pedí?. ¿Tuviste tú algo que ver en ellos porque mi comportamiento no fue del todo bueno?. ¿Qué no?.  Se me hace raro, porque las camisas, los calcetines para ir a la misa, bien que me los trajeron. Y los zapatos de mírame y no me toques que dijo mi abuela, ¿tampoco has tenido nada que ver?. Son unos zapatos de bailarina, no sirven para dar patadas a las piedras, a los calderos y es que como se arañen un poco, los gritos de mi madre se escucharán muy lejos porque dirá que costaron un pastón.  Dios, si yo quiero las cosas sencillas y que nadie me grite por usarlas ya que me pertenecen, santa Rita, santa Rita, lo que se da no se grita.
Todo el mundo se hace viejo, hasta mi hermana María por muchos potingues que se eche a la cara, hasta yo, que con nueve años ya me siento mayor aunque cuando les conviene me manden para mi habitación o para la calle sin no llueve. Sé que has vivido mucho, ¿dime qué edad tienes?. ¿Qué no me lo dices?. Era para ver si largabas sin darte cuenta, presumido.  Pero verás, los libros y la tele lo enseñan todo, entonces, si la Tierra tiene millones de años y tú la has hecho, ¿Cuántos años tienes, listillo?.  Si es fácil descubrir lo que quieres ocultar. Es más fácil coger a un mentiroso que a un cojo, que dice mi madre.  Ya pasas de bisabuelo, de trisabuelo, de cuatriabuelo... Bueno,  no sigo porque de esta forma no se contar.
Mi abuelo que tiene ochenta y pico de años, dicen que ya está acabado, muy acabado. Le tiemblan las manos, un tanto sordo, que le han tenido que poner un aparatito para que de vez en cuando se entere cuando le preguntan, ¿ estás meao ?. ¿También lo tienes tú?.  Como siempre, no sabes, no contestas y que aburrido eres.  Mi abuelo para caminar lo hace apoyándose en el respaldo de una silla y es que los de la Seguridad Social todavía no le llamaron para entregarle un aparato de esos relucientes, ¿tienes enchufe con esa gente?, ¿lo puedes ayudar?. Como hacen los viejos..., dime, ¿escondes el pan para comerlo a escondidas?, ¿te pasas el día pegando cabezadas o soñando en voz alta que todo el mundo se entera?, ¿de verdad que conoces todo lo que sucede a tu alrededor?.  Escucha ahora, mi madre es la que está gritando, ¿no habrás sido tú quien ha puesto perdida la tapa del water?. Te creo, aunque los viejos lo negáis siempre todo y es porque todo os causa temor.  Tú no, que vas de poderoso. Que lo leí. Mi abuelo tampoco fue guerrero, tenía una panadería cerca del Cantón y comprenderás que no iba a batallar con una barra de pan en la mano. Es cierto que trabajó mucho y sacó a la familia adelante; a los nietos, como está chocho, no los conoce y les dice los vecinos. A veces le pregunto como me llamo y él responde que me llamo Paco, un compañero que tuvo en la batalla del Ebro.  Allí, en medio de toda la tropa le concedieron una condecoración por recibir un balazo en el lóbulo de la oreja derecha que en esos momentos limpiaba con un palito.  Fue un tiro limpio, dijo el enfermero, que no afectó a la cavidad abdominal.  Un día cuando yo ya comprendía las cosas, le pregunté por la medalla.  Me dijo, que se la había regalado a una asturiana en un viaje en tren que hicieron juntos.  No se si creerle y es que la oreja, si se la miro cuando él no se entera, la tiene completa.  Si nota que le estás mirando, entonces la oculta con la solapa de la chaqueta.
Dime Dios, ¿tú tienes heridas?. Es de suponer que no porque, como dicen los curas todo lo arreglas. ¿De verdad que lo arreglas todo?.  No te creo.  ¿Te has asomado al planeta que los astronautas ven de color azul, muy hermoso?. ¿ Lo has hecho?, se llama Tierra no muy alejado en tus distancias, de una estrella que se llama Sol. ¿Qué los conoces y que son muy pequeños comparados con la eternidad?. ¡Asómate!. Qué si. ¡Asómate!.
Se llama Irán,  mira como personas sin conciencia disparan sus fusiles, sus tanques contra una población sin más armas que su voz. Mira en China e incluso en los EEUU que personas se permiten quitar la vida de otra sólo porque se sientan en un trono. Escucha, en Corea del Norte no se te ocurra entrar aunque sea de visita, que no sales, palabra que no te dejan salir. ¿Qué es eso que señalas?.  Son cultivos de droga que luego reparten por el mundo haciendo a las gentes y a las familias desgraciadas sin tener culpa alguna los chicos. ¿Qué la quieres probar?, ¿de verdad?. Veré si mi hermano tiene algo en el cajón de la mesilla. Ponlo en la boca, pero antes, córtale la punta con los dientes. Ahora te lo enciendo por el otro lado. ¡Chupa, chupa más!, para que no se te apague. Aspira fuerte y mete el humo en la barriga. ¡Con fuerza, caramba! y luego suéltalo.  Otra vez, otra más, para... para..., tan seguido no, para de una vez que te vas a coger un colocón. ¡Pues claro que te entra la risa y estás muy contento!. ¿Me regalarás la bici?. Ni sabe ni contestar porque se me ha puesto a cantar cosas raras. ¡Qué coñazo!.¿Te entra el sueño?. Lógico. Échate en la cama pero procura no quemar el colchón que mientras, te seguiré contando.  Eso de ahí, lo que te señalo, son los países del norte de Africa que pelean contra los dictadores que los gobiernan, son revueltas continuas como mecanismos de relojería que alguien ha puesto en marcha y en donde las personas mueren a cientos y  a cada tic-tac de reloj caen media docena por hambre, por guerra, por olvido; lo peor de todo, es que hasta permiten que los niños participen, los niños siempre en vanguardia que es en donde primero se reciben los tiros porque los jefes, siempre se quedan detrás, muy alejados del frente porque ellos no pueden ni deben morir. Son los que escapan con las riquezas cuando la cosa se pone mal y dejan al pueblo para que siga exterminándose en medio de una gran hambruna.  Allá, América del Sur y Central donde las mafias y  la droga campean a sus anchas. Todo el mundo tiene armas, la vida que tú has creado, no vale un pito por mucho que le des importancia.  Todo es muerte, cadáveres en la carretera que un perro olfatea pero que al momento escapa con el rabo entre las piernas. Uno de tantos muertos ha quedado mirando al sol sin ser reconocido ni por sus familiares que lo buscan. ¿Es tu justicia?
Eso es tu mundo y no seguiré para que dejes de llorar. Pensaré que las cataratas no te permite ver.  Puede ser una buena disculpa que quedará entre nosotros.
¡Oye -Dios!, ¿no me escuchas ya?. Pobre, se ha quedado dormido.  En el rostro la sonrisa que les queda a los viejos después de una buena comida o unas buenas caladas a un canuto. Es imposible que se entere de todo lo que sucedes en tantos mundos del universo y desdoblarse, tan anciano, seguro que no puede.  A esas edades es del todo imposible, si no, se lo pregunten a mi abuelo que cada vez que intenta ponerse un calcetín, se va de cabeza al parquet.
A quien no he visto ha sido a Jesús que dicen está siempre sentado a su lado.  Dios está mas solo que la una porque a estas edades, como sucede con mi abuelo, nadie le presta atención y menos los hijos que lo conocen bien, por eso les escapan.
Te dejaré seguir durmiendo, no te molestaré más, únicamente quiero que para el próximo año me llegue la bicicleta de una santa vez.  Ya está bien, a este paso, como siga la cosa así, tendré que pedir en vez de la bici una moto para que llegue a tiempo.
Una moto de cualquier color, pero moto. ¡Qué coño!.
Debe ser algo tarde.  Dios...échate un poco para allá, déjame un poco de sitio.  Qué bien hueles y no como mi abuelo que huele a cáscara de pino.  Escucha, vamos hacer un trato. Si de vez en cuando le cojo a mi hermano un canuto y te lo guardo, ¿ te acordarás de que los Reyes me traigan la bicicleta roja ?.  Para ti tiene que ser fácil. ¿Lo harás?. Espero que sí, ahora que ya somos coleguillas. Si todo consiste en llevarse bien, como tu con el Espiritu Santo porque tu Hijo..., vete a saber por donde anda, igualito que mi hermano que sólo aparece a la hora de comer.
Me estoy quedando frito, como si hubiese estado todo el día pedaleando. Buenas noches Dios.
¿ Ya estás roncando ?...


La guerra, mejor en blanco y negro porque de esa manera, dicen los que mandan, no se nota la sangre.

BOFETADAS